Seguidores

sábado, 30 de junio de 2012

Tengo ganas de ti

Dos años en Londres y de nuevo en Barcelona. Dejé atrás un pasado o, al menos, intenté olvidarlo. Necesito comenzar un nuevo presente, dejándo atrás los duros errores que pude cometer y de los que aprendí. Mi llegada resultará sorprendente, nadie piensa que he regresado ni siquiera lo imaginan, no sé si eso hará las cosas más difíciles o más fáciles. Sinceramente, no me apetece pensar sólo quiero aprender cosas nuevas y observar como la vida, mi vida, ha cambiado. Quiero enamorarme de nuevo, saborear el amor como si fuera la primera vez y disfrutarlo como jamás lo he hecho.
Necesito olvidarte viejo amigo, necesito saber que puedo vivir sin tí y que mi presente no te incluye.


Uff...no he podido evitar la tentación de poner el trailer de TENGO GANAS DE TI. La vi este lunes y es preciosa, me encantó!!
Me he inventado el texto pero lo he relacionado de alguna manera con el libro y la película.

Filosofía de Gibran

Ninguna relación humana contempla la posibilidad de que uno se halle en posesión del otro. En cualquier pareja de almas, las dos son absolutamente diversas. Tanto en la amistad como en el amor, ambas, codo con codo, levantan las manos juntas para encontrar aquello que ninguna de las dos puede alcanzar por sí sola.
La felicidad estriba en la capacidad de ser conscientes de que todo cuanto estamos viviendo, aunque sea sólo el mero hecho de vivir, no es algo que se nos deba sin más. La vida es simple, más simple: es un caramelo, no demasiado dulce, que debemos dejar disolver en la boca, sin prisa, sin masticarlo, chupándolo.

Hoy me ha dado por escribir pequeños relatos del libro "Perdona si te llamo amor".

Capítulos sueltos de un libro

Habitación añil. Ella. Es difícil. Parece que te falte el suelo bajo los pies. El camino que conocías, las palabras que sabías, los olores y los sabores que hacían que te sintieses protegida...decidir acabar con todo. Sentir que, de no hacerlo, no irás jamás a ninguna parte y te quedarás allí, fingiendo vivir. Pero ¿un amor que acaba así era de verdad amor? Esto no me gusta. No quiero que sufra. No se lo merece. Siempre ha sido bueno conmigo. Me quiere. Se preocupa. Aunque sea un poco celoso. Ayer, cuando estaba a punto de decírselo, me sentí morir. Me estaba hablando de su día, de su nuevo trabajo, de las vacaciones que quería que hiciésemos juntos en agosto, para celebrar mi Selectividad. Enciende el portátil. Abre la carpeta amarilla. Elige un documento al azar.
"Se vio con los ojos de la fantasía mientras conversaba con aquella dulce y hermosísima muchacha sentada a su lado, en una habitación llena de libros, cuadros, gusto e inteligencia, inundada por una luz clara y una atmósfera cálida y brillante..."
Deja de leer. Y de repente se siente esa muchacha. Y ve esa habitación llena de libros. Y observa los cuadros. Y siente esa luz clara que la ilumina y la vuelve hermosa. Y él, ese él, no tiene los rasgos de su chico, sino de otro nuevo, aún por imaginar. Alguien capaz de escribir esas palabras que la hacen soñar. Cuán cierto es que necesitamos tener un sueño.

viernes, 29 de junio de 2012

Tu sonrisa llega a iluminar el día más oscuro

La lluvia golpeaba con fuerza la ventana esa tarde, el viento movía las copas de los árboles y las nubes grises impedían que el sol tomara posesión del cielo. Yo me acurrucaba inquieta en el sofá, tapada con una manta, mirando a través de la ventana a no sé donde.
Un coche aparcó frente a la casa abandonado situada a pocos metros de la mía, de este bajó un muchacho no demasiado alto con un ramo de rosas en la mano y una sonrisa hermosa dibujada en su cara. Caminó unos cuantos pasos hacia la puerta, tocó el timbre y salió una señora mayor a su encuentro. En principio me extrañé porque esa casa llevaba mucho tiempo deshabitada y mi ilusión desde niña siempre había sido poseerla, pero quizás tuviese comprador y estarían reformándola.
Ambas personas intercambiaron algunas palabras, el chico le tendío el ramo a la señora y con la misma sonrisa ligera que había llegado, desapareció entre la niebla y la lluvia.
Después de ser expectadora de esa escena, aparté mi vista de la ventana y comencé a leer una revista sin prestarle demasiado atención. Pasadas unas horas alguien llamó a la puerta, me levanté de mi cómodo asiento y abrí. A la altura de mis pies encontré el ramo de rosas que ese chico había regalado a la señora, no entendía nada, lo cogí y me percaté de que consigo llevaba una nota. No estaba segura si debía abrirlo o no pero la curiosidad pudo conmigo así que decidí leerla.
"Huele las rosas, siente su aroma, cierra los ojos y piensa en algo maravilloso; luego camina hacia la casa abandonada de tus sueños".
No podía creerlo, ¿esto era una broma? Aún así lo hice, un impulso me animó a hacerlo, una corazonada agradable. Olí las rosas, sentí su aroma, cerré los ojos y pensé en el mar. Crucé las calle y toqué en la puerta de la casa vecina. De ella salió ese chico alto, de ojos verdes y sonrisa deslumbrante.
- Lo siento pero antes no pude evitar observarte mientras mirabas a través de la ventana. Eres preciosa.
Y me dedicó una de esas hermosas sonrisas, y el día para mi se volvió azul.

jueves, 28 de junio de 2012

Amargos recuerdos

Hoy encontré esa vieja cajita donde guardaba todos los detalles falsos que llegaste a darme un día, todas las cartas que escribiste con mentiras y todos los objetos que sin valor regalabas para, según tú, sacarme una sonrisa. Estaba oculta entre papeles en la esquina más profunda de un cajón, destrozada, llena de rasguños quizás por el largo tiempo que lleva ahí olvidada.
La cogí con cuidado para que no se rompiera, aunque mi primer impulso fue lanzarla contra el suelo para que estallara en mil pedazos, comencé a sacar todo tipo de objetos y a recordar todo el daño que me causaste, todo el dolor que tuve que soportar por tu egoísmo y todas las palabras que callé para no dañar a nadie. Rompí a llorar como una estúpida, pero no por ti, porque no vale la pena derramar lágrimas por quien no lo merece, sino por lo cobarde que fui. Podría haberme ahorrado tanto sufrimiento como lágrimas que jamás fueron vistas por nadie.
Sin embargo, pensándolo mejor, quizás sirviera de algo todo eso, si creo que sirvió, me ayudó a darme cuenta de que el orgullo en algunos casos no es tan malo como pensamos y que la ignorancia es la mejor bofetada que se le da al pasado, porque realmente tú eres eso, un asqueroso pasado, algo que jamás debería haber sucedido, algo de lo que me arrepentiré siempre, pero de los errores se aprende o eso dice el resto del mundo. Y, ¿sabes? también me ayudó a darme cuenta de que no soy rencorosa, simplemente me he hecho dura con el tiempo.

lunes, 18 de junio de 2012

De tí dependía mi libertad

El agua salada de la orilla mojaba mis pequeños pies, los acariciaba y convertía ese roce en placer. Había pasado mucho tiempo, demasiado, hacía días, meses e incluso años que no tocaba ni olía el mar; lo había echado tanto de menos que me dolía pensarlo pero ya estaba de nuevo junto a él, disfrutándolo.
Por fin me hallaba en libertad, libre de perjuicios y acusaciones, de críticas que eran falsas, de toda clase de miradas que pronunciaban esas amargas palabras "Eres una traidora"; no podría haberlo soportado ni un minuto más. Yo no era la causante de su sufrimiento, de su dolor, al contrario, quería ayudarla pero el remedio fue en vano. Tantas mentiras que volaban por el aire sin que lo notase.
Mil pensamientos recorren aún mi cabeza, me corroen por dentro, no obstante, ya soy libre y me encuentro lejos de todo aquello que me impedía dormir.
Sigo pensando en tí, y en todo lo que hice por tu felicidad, todo lo que luché y a cuantos me enfrenté por ti, al final, para nada porque jamás obtuve una sonrisa por tu parte; no te pedía nada a cambio porque no lo pretendía, solo eso, una simple y sincera sonrisa. Decías que la amistad era grande, aún más que el amor, yo acompañé sin rechistar tu opinión pero tú regenaste de ella cuando encontraste tu verdadero amor.
Me han llegado noticias tuyas, estás sola por lo que he escuchado, tu amor te abandonó, se esfumó sin más, como el tiempo. Pero tranquila, no te preocupes, que por muy lejos y muy dolida que esté, jamás dejaré de acompañarte.

lunes, 4 de junio de 2012

El principito

Al principio te sentarás un poco lejos de mí, en la hierba. Yo te miraré de reojo y tú no dirás nada. El lenguaje es fuente de malentendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, desde las tres ya empezaré a ser feliz. A medida que avance la hora, más feliz me sentiré. Al llegar las cuatro, me angustiaré y me sentiré inquieto; ¡descubriré el precio de la felicidad!  Pero si vienes en cualquier momento, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón.