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jueves, 15 de noviembre de 2012

A^2

Una tarde agradable, una risa contagiosa, palabras y confidencias que vienen y van, comodidad y calidez, alegría que no puede describirse y amigas unidas en una. No hay adjetivos valorativos que las describan, no existe la palabra perfecta para hablar sobre ellas, no hay nada que pueda superar sus ganas de hacerme sonreír y no hay nada que pueda superar mis ganas de estar a su lado.
Una conocida de casualidad, otra conocida en una playa, dos amistades importantes y grandes, muy grandes, que han sabido llenarme de buenos momentos, de encanto y de locura. Me han tendido la mano cuando no he podido caminar sola, hemos imaginado una futura amistad juntas y han dejado una huella en mi. Por deber, les debo mucho, tanto o más de lo que valen porque son demasiado valiosas. La felicidad está en ellas, en su sonrisa, en su mirada, en todo lo que las rodea. Son ellas, son únicas. Y saben de quienes hablo.