Tengo una teoría metafórica sobre la vida y sobre los momentos.
Imaginemos una estación de tren, esta representará la vida, y un tren que sólo pasa dos veces al día, este representará las oportunidades y las experiencias. Nosotros siempre intentaremos llegar temprano para no dejar ir el primer tren que nunca lleva una dirección fija, las vías pueden moverse durante el camino y no seguir lo previsto. Pero no todos los días podremos ser capaces de llegar a tiempo para subir en el primero así que hasta que el segundo tren salga, nos dedicaremos a realizar otras cosas también importantes. Eso sí, tendremos que estar muy atentos a la sirena que indica su salida, será la última del día, la que no podemos permitirnos perder. El tren no volverá a pasar más, por lo menos, no hasta el día siguiente pero ese viaje ya no podrá ser recuperado.
Aunque quizás a veces sea necesario tirarse a las vías para pararlo, para que se de cuenta de que aún queremos tomar el camino e intentarlo.
Ahora lo pasaré a un sentido más realista.
Como dije, los trenes representan oportunidades y algunas de ellas sólo saludan una vez, luego dan media vuelta y se van para no volver. Por eso, debemos arriesgar siempre, aunque salga mal, aunque tengamos miedo de perder, miedo de que alguien rechace nuestro empeño, miedo de no encontrar la salida. Hay un 50% de posibilidades de llegar al sitio correcto o al sitio equivocado pero si no arriesgamos, ¿cómo saberlo?
Prefiero arriesgar y perder, a quedarme toda la vida con un "¿Y si...?" en la cabeza.
Que la vida pasa y nosotros con ella, por eso debemos disfrutar de cada momento como si fuera el último. Saborear cada día y cada nueva meta que encontremos en el camino. Para lo único que quiero cometer errores es para aprender porque quizás, después de uno de ellos, encuentre el camino perfecto. Así que disfrutemos de los momentos, de los instantes que impactan, de las caídas y de los errores, seamos valiente para mirar la vida de frente. Toquemos fondo si es necesario siempre y cuando sepamos volver a la superficie, es obligatorio.
Porque quiero llegar a vieja, mirar hacia atrás y darme cuenta de que todo lo que he hecho y todo lo que he conseguido, ha valido la pena. Y, sobre todo, que con errores o cosas buenas he disfrutado.
Que la vida es arriesgarse, y eso no debemos olvidarlo nunca.
Que como dicen en la película de Kamikaze, "A veces la única salida es empezar de 0 porque la vida no siempre sigue el plan previsto".
Sólo queda bailar al ritmo de la vida.
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