La mayoría de las personas que conozco siempre dicen que hay que olvidar el pasado para comenzar un nuevo presente, olvidar los peores momentos que pasamos, olvidar a las personas que nos causaron daño, olvidar los errores que cometimos y seguir hacia adelante. Pero, en mi interna opinión, no creo que eso sirva de mucho, explicaré el porqué.
Necesito recordar los malos momentos que pasé para construir en mi interior una persona más fuerte y que se adapta mejor a las situaciones, ya sean nefastas o benévolas. Necesito recordar a las personas que me causaron tanto daño para mantener los ojos más abiertos, y saber en quien puedo y no confiar. Necesito recordar los errores que cometí para no cometerlos de nuevo y porque de ellos obtuve un aprendizaje que me ha ayudado mucho.
Tal vez nadie piense como yo pero yo si pienso así. Muchas veces he querido deshacerme de recuerdos que me hacen daño, recuerdos tan amargos que me gustaría no haber pasado jamás, pero me he dado cuenta con el tiempo de que forman parte de mi persona y que se encuentran ahí, ocultos en el pasado y en una parte muy cerrada de mi subconsciente, pero están. Debo vivir con ellos, y aceptar que los viví, pero no todo tiene que ser negativo.
De ellos aprendí mucho, de hecho, me marcó mucho uno de esos casos, esos en lo que confías en una persona y te acaba clavando un puñal por la espalda, y, aunque parezca mentira, me ha servido. Si, me ha servido para mantener el orgullo que antes rebajaba, para perdonar cuando hace falta y perdonarme.
Sólo es un doloroso consejo, pero a mi me ha ayudado mucho.
