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jueves, 2 de agosto de 2012

Pasado, presente y futuro.

La mayoría de las personas que conozco siempre dicen que hay que olvidar el pasado para comenzar un nuevo presente, olvidar los peores momentos que pasamos, olvidar a las personas que nos causaron daño, olvidar los errores que cometimos y seguir hacia adelante. Pero, en mi interna opinión, no creo que eso sirva de mucho, explicaré el porqué.
Necesito recordar los malos momentos que pasé para construir en mi interior una persona más fuerte y que se adapta mejor a las situaciones, ya sean nefastas o benévolas. Necesito recordar a las personas que me causaron tanto daño para mantener los ojos más abiertos, y saber en quien puedo y no confiar. Necesito recordar los errores que cometí para no cometerlos de nuevo y porque de ellos obtuve un aprendizaje que me ha ayudado mucho.
Tal vez nadie piense como yo pero yo si pienso así. Muchas veces he querido deshacerme de recuerdos que me hacen daño, recuerdos tan amargos que me gustaría no haber pasado jamás, pero me he dado cuenta con el tiempo de que forman parte de mi persona y que se encuentran ahí, ocultos en el pasado y en una parte muy cerrada de mi subconsciente, pero están. Debo vivir con ellos, y aceptar que los viví, pero no todo tiene que ser negativo.
De ellos aprendí mucho, de hecho, me marcó mucho uno de esos casos, esos en lo que confías en una persona y te acaba clavando un puñal por la espalda, y, aunque parezca mentira, me ha servido. Si, me ha servido para mantener el orgullo que antes rebajaba, para perdonar cuando hace falta y perdonarme.
Sólo es un doloroso consejo, pero a mi me ha ayudado mucho.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Para mi angelito

Alguna vez he dicho que la vida es como una montaña rusa, tan pronto subes como bajas, y cuando estás arriba y miras hacia abajo, a pesar de creer que estás preparada para cualquier cosa, no lo estás y te das cuenta cuando comienzas a bajar.
A mí, por ejemplo, me encantan las montañas rusas, me gusta sentir como corre la adrenalina por mis venas al aventurarme en una nueva bajada y como disminuye mi miedo al llegar a la cima más alta. Y, muchas veces, esas cimas están llenas de sorpresas.
Una de esas sorpresas fue mi amiga Ángeles, de la que ya les he hablado a veces, apareció de repente, sin esperarla y agarró mi mano fuerte sin apenas conocerme. Encontré un abrigo en los días más fríos y una compañera en la alegría. Quería agradecerle demasiadas cosas que ha hecho por mi porque ha sabido estar cuando lo he necesitado pero nadie, más que yo, lo sabe y ni siquiera se lo imaginan.
Es una persona libre, si, muy libre, alegre, risueña y muy especial. Para mi, una de las mejores que he conocido. Te transmites, a primera vista, una sensación de seriedad y tranquilidad pero es la niña más alocada que puedas imaginarte, aunque así conozco a unas cuantas.
Y repito, ella me ha aconsejado en silencio, me ha animado en secreto y ha sido como mi mano protectora. Por lo tanto, hoy quiero agradecérselo.
Gracias amiga!