Me pregunto si vale la pena seguir llorándote, seguir buscándote en cada esquina, mirar la pantalla del móvil a cada rato para ver si me has dejado algún mensaje, observar nuestras sonrisas en las fotos cuando enciendo el ordenador, leer y releer tus cartas, oir interiormente el timbre e imaginarme que estás en la puerta con una de esas sonrisas que tanto me gustan diciendo "Hola princesa", sentir tus caricias al cerrar los ojos, ocultarme en el pasado para creer que soy inmensamente feliz; ¿servirá para algo? No lo sé.
Dime por qué marchaste, por qué me abandonaste sin ni siquiera pronunciar un "adiós", por qué no escapaste de esa casa para besarme y abrazarme por última vez, por qué no te acercaste a mí cuando clavaste tu mirada en mis ojos aquella tarde, por qué te fuiste de mi vida dejándome tirada, llena de frío, sola, sin ganas de seguir hacia adelante.
Tú ya no estás, ni volverás a estar nunca, lo sé; se supone que debo seguir hacia adelante pero ¿cómo sigo sin tí?, habíamos formado un camino juntos y lo destrozaron, nos impidieron avanzar de la mano. Mi vida sigue normal, monótona, aburrida, si si me apoyan pero, ¿y qué?
¿Por qué nos separaron amor? Aún no lo entiendo, no entiendo por qué te arrancaron de mi vida, por qué se llevaron mi corazón para no devolverlo jamás.
Y me asombras.Y ahora apareces, con los ojos llenos de lágrimas, con la cara demacrada de tanto gritar y luchar. Te tiras a mis brazos, no sé cual de los dos se encuentra más dolorido, ya eso no importa. Me importa que has vuelto a mi lado y que has caido en mis brazos diciendo " Fui un idiota, te quiero".
- Fui un idiota, te quiero.
- Entonces, ¿por qué te fuiste?
- Porque fui un cobarde, no supe enfrentarme a nada.
- Eso ya da igual, lo importante es que estás conmigo.
- Y prometo estarlo siempre.