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lunes, 31 de diciembre de 2012

Ángeles



A esta preciosa niña la conocí a finales del año 2011 y ha formado gran parte de mi 2012. Nos presentamos en el instituto, pocos días después de empezar las clases y desde ese momento notamos que había una conexión especial. Ella también apareció en el momento indicado, como si fuese para mi, me ayudó mucho y supo aconsejarme sobre lo que hacer y lo que no. Se creo entre nosotras una complicidad fuerte, algo que nunca llegamos a entender porque ambas somos muy desconfiadas, pero algo nos advirtió de que la amistad era segura, que no iba a dañarnos, y así ha sido hasta ahora.

Admito, afirmo y juro que esta mujer tiene un corazón enorme y sabe mejor que nadie lo que necesitas en cualquier momento. Ha sido compañera de risas, de fiestas, de quejas, de lágrimas, de películas, de escándalos musicales y de secretos. Estamos para todo en cualquier momento y en cualquier lugar, no importa la hora ni el día, sólo lo que suceda.
Le debo mucho, más de lo que nadie puede imaginarse, y ha sabido estar a mi lado siempre. Incluso cuando nadie era capaz de imaginarlo ella estaba a mi lado sonriéndome y diciéndome que todo va bien.

Gracias por todo lo que me has hecho vivir, por subirnos a una mesa a bailar "Au si te eu pego" en un asadero, por saber con una mirada lo que nos ocurre, por contar contigo en todo momento, por ayudarme y aconsejarme y por hacerme reír. Sabes que estaré aquí en todo momento, siempre.

                                                                Te quiero


Aroa, mi princesa



Recuerdo perfectamente el día que nos conocimos, estábamos en la playa en pleno mes de agosto y nuestros padres se encontraron de casualidad. Nosotras enseguida nos sonreímos y comenzamos a hablar como si hubiésemos estado juntas siempre; desde ese día comenzó a formarse una preciosa amistad y hoy puedo admitir que estoy orgullosa de ello, unos seis años después. Tenerla a mi lado cada día es un regalo, si pudieran conocerla o hablar con ella un segundo sabrían por qué es tan importante.

Admiro su sonrisa tan llena de amor, esa con la que le hace frente a todo, pase lo que pase. Es dulce y sabe en que momento estás bien o mal, sabe escuchar y repito que sin su ayuda no sé que sería de mi ahora mismo. Creo en ella y confío en ella como creo que no lo hace nadie, pondría mi vida en sus manos ya que estoy completamente segura de que no me fallará, repetiría todos los maravillosos momentos que hemos vivido juntas, risas, lágrimas, llamadas de una hora, conversaciones hasta la una de la madrugada, fiestas y viajes imaginarios a Paris y a Londres que nos han llenado completamente.

Creo que un gracias a ella le queda pequeño porque es muy, muy grande. Puedes mirarla a la cara, al pelo, a los ojos, etc. mires donde mires siempre habrá un ángel. A veces pienso que su presencia en mi vida no ha sido un "te encontré y ya está" sino algo especial, algo como "estábamos destinadas a encontrarnos" y  es cierto, cuando más lo necesito, cuando más intento levantarme y no puedo, aparece ella, me coge del brazo y me dice "Caerse está permitido, levantarse es obligatorio" . Sobre todo, este año me ha demostrado que la amistad dura y es fuerte.

Gracias por hacerme reír, por darme esos abrazos que incitan a cerrar los ojos, gracias por poner mi mundo al revés y enseñarme que hay muchas perspectivas para conocer la vida, gracias por acompañarme en los malos momentos, no sólo en los buenos, gracias por pasar con una pesada como yo noches viendo películas de Disney. Puedo agradecerte mil cosas más, puedo sincerarme contigo pero no habría espacio en este pequeño texto para describirlo, ni aquí ni en ningún sitio.

Espero que nunca olvides que más que una amiga eres una hermana, esa pequeña niña que nunca he podido tener. Te quiero.

                                                             Para siempre