Desde pequeños nos enseñan a tener buenos modales, a expresarte si algo te parece mal y a callar cuando es necesario, a valorar los momentos más pequeños y disfrutar los grandes, a ser buenas personas y a ayudar a los demás pero, ¿nos han enseñado alguna vez a comernos el mundo o a saltarnos las normas de manera sana?
Odio la perfección, pero la odio hasta el límite de haber intentado ser perfecta y,como consecuencia, haber sufrido muchas decepciones. Sí, de acuerdo, hay que hacer las cosas bien y todo eso, pero no significa que todo tenga que ser siempre como dicen los demás; cada uno de nosotros es distinto, tenemos sueños distintos, caminos distintos, gustos distintos, sonrisas distintas, etc. Y hay que conservarlo. Conozco a varias personas "perfectas" y sinceramente es lo peor que pueden hacer porque ,a pesar de negarlo, no son felices y yo entiendo como se sienten. Por eso quiero que cada uno de ustedes se una al club de los perfectos imperfectos, siendo YO la primera componente.
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Gracias ^^